Un ejemplo concreto del funcionamiento de las técnicas de inversión acusatoria puede observarse en el programa televisivo Con el Mazo Dando, conducido por Diosdado Cabello. Este espacio televisivo no opera únicamente como un programa político o de propaganda partidista. En la práctica funciona como un instrumento de guerra comunicacional destinado a controlar el marco narrativo del conflicto político venezolano.
Desde este programa, el régimen no solo transmite mensajes políticos, sino que identifica adversarios, clasifica discursos, manipula declaraciones y construye narrativas destinadas a deslegitimar a quienes denuncian los abusos del poder. Cada emisión opera como una pieza dentro de una estrategia más amplia de control informativo y psicológico.
Mi propia experiencia permite ilustrar cómo funciona este mecanismo en la práctica.
Tras mi denuncia pública del golpe de Estado ocurrido el 28 de julio de 2024, mis declaraciones comenzaron a ser utilizadas dentro del programa mediante diversas técnicas de manipulación discursiva. Fragmentos de mis análisis fueron presentados fuera de contexto para intentar mostrarme como una voz contradictoria o divisiva dentro del campo opositor.
Este episodio constituye un ejemplo claro de cómo las técnicas descritas anteriormente se aplican en la práctica dentro de la maquinaria comunicacional del régimen.
Aplicación de las técnicas de manipulación discursiva
El análisis de las emisiones del programa permite identificar varias de las técnicas operativas descritas en el capítulo anterior.
Edición adversativa
Una de las técnicas más visibles consiste en tomar fragmentos descontextualizados de declaraciones opositoras y reorganizarlos para generar la apariencia de contradicción o conflicto interno.
En los programas 528 y 530 de Con el Mazo Dando, fragmentos de mis declaraciones fueron editados fuera de contexto para crear la impresión de que mis críticas estratégicas al golpe de Estado estaban dirigidas contra el presidente electo Edmundo González. De esta manera, una denuncia dirigida contra el régimen fue presentada como un ataque dentro del propio campo opositor.
El objetivo de esta técnica es fabricar divisiones donde no necesariamente existen, debilitando la cohesión de quienes se oponen al poder.
Falsa validación
Otra técnica recurrente consiste en utilizar voces opositoras para legitimar narrativas oficialistas.
Fragmentos de mis análisis, que habían alcanzado millones de visualizaciones en redes sociales y que se encontraban entre las primeras denuncias públicas que describían lo ocurrido el 28 de julio como un golpe de Estado, fueron reutilizados por el programa para construir una narrativa distinta. En lugar de mostrar la denuncia del golpe, se intentó utilizar esas declaraciones como prueba de supuestas divisiones dentro de la oposición.
Esta técnica busca debilitar la credibilidad de los denunciantes utilizando sus propias palabras fuera de contexto.
Neutralización del enemigo político
Cuando una voz crítica adquiere visibilidad o credibilidad pública, el aparato comunicacional del régimen activa mecanismos destinados a neutralizar su influencia.
En mi caso, la denuncia temprana del golpe de Estado del 28 de julio generó una reacción dentro del aparato propagandístico. A través de distorsiones discursivas y reinterpretaciones de mis declaraciones, el programa intentó presentarme como un factor de división dentro del campo opositor.
Esta técnica busca desacreditar a quien denuncia los abusos del poder, desplazando el foco del debate desde el contenido de la denuncia hacia la supuesta credibilidad del denunciante.
Guerra comunicacional
El funcionamiento general de Con el Mazo Dando revela que no se trata simplemente de un programa de opinión política.
Cada emisión opera como una operación de guerra comunicacional dirigida a reforzar el control interno del régimen, identificar voces críticas y deslegitimarlas públicamente. A través de la combinación de edición audiovisual, narrativa política y señalamiento público, el programa busca consolidar un clima de intimidación simbólica.
Este tipo de operaciones cumple una doble función: por un lado, refuerza la cohesión del sector oficialista; por otro, envía un mensaje de advertencia a quienes cuestionan al poder.
La audiencia cautiva
Un elemento adicional que refuerza el funcionamiento propagandístico del programa es la composición de su audiencia.
La mayor parte del público presente en Con el Mazo Dando está compuesto por empleados públicos, funcionarios del Estado, miembros de las fuerzas de seguridad y militantes del partido oficialista que son movilizados para asistir al programa. En muchos casos, su presencia responde a mecanismos de movilización política organizados por estructuras del Estado.
Este tipo de público puede definirse como audiencia cautiva, es decir, una audiencia cuya presencia no responde a una elección espontánea, sino a mecanismos de organización y control político.
La función de esta audiencia es crear la apariencia de respaldo popular, reforzando visualmente la narrativa oficialista y transmitiendo la impresión de que las posiciones del régimen cuentan con apoyo masivo.
Un laboratorio de propaganda política
El caso de Con el Mazo Dando permite observar cómo las técnicas descritas en este capítulo no son meras abstracciones teóricas. Se trata de instrumentos concretos utilizados por el aparato comunicacional del régimen para controlar el debate público y deslegitimar a sus adversarios.
A través de la manipulación discursiva, la edición de contenidos y la construcción de narrativas diseñadas para fragmentar a la oposición, el programa se convierte en un laboratorio de propaganda política.
Este caso ilustra cómo la inversión acusatoria opera en la práctica como un mecanismo de guerra comunicacional destinado a reorganizar el terreno del debate político. Las denuncias contra el poder son reinterpretadas, distorsionadas o reutilizadas para reforzar la narrativa oficial.
De esta manera, el conflicto político deja de girar en torno a los hechos y pasa a desarrollarse dentro de un marco narrativo previamente diseñado por el propio régimen.
En este contexto, programas como con el mazo dando funcionan como piezas clave dentro de la arquitectura propagandística del poder, contribuyendo a transformar la política en un espacio donde la realidad es continuamente reinterpretada por quienes controlan el aparato del estado.[39].